"Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;" 2 Pedro 1:19
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martes, 10 de diciembre de 2013

REFLEXION SOBRE RESOLUCION N° 3 DE JONATHAN EDWARDS

Resolución III
"Si alguna vez fallo en mantener mis resoluciones, cualquiera de ellas, sea porque peco o porque me pongo flojo, me propongo arrepentirme de todo lo que me acuerde una vez que reaccione."

Nuestro querido Jonathan Edwards, estaba tan consciente de ser un hombre común y corriente, sujeto a pasiones como cualquiera (Santiago 5:17), que estaba prevenido de que era muy probable que en algún momento fallara a estas decisiones que él mismo se había propuesto cumplir.  Sabía que no era un superhombre, sabía que era un hombre débil y falible, ante Dios un simple vaso de barro.
Es importante que sepas tu debilidad, que reconozcas que nunca serás un superhombre o una supermujer.  Pero sí es importante decidir algo:  Si fallo, reconocerlo y arrepentirme para volver a tomar el camino extraviado.  
Muchas veces, sólo vivimos, dejamos atrás cosas muy buenas que habían en nuestras vidas, y con facilidad olvidamos nuestras buenas intenciones y nuestros compromisos que tomamos alguna vez.  Ya lo hiciste, tal vez ya dejaste el camino, tal vez ya pecaste, dejaste de hacer algo que era muy importante..., pero ya lo hiciste.  Laméntate, porque sería una locura que te dijera que no importa.
Dejaste de hacer algo muy importante en tu vida, sólo porque fuiste negligente.  Dejaste de servir a Dios tal vez como lo hacías antes y sería una locura que te dijera "no llores".  Sólo alguien que no entiende lo corta que es la vida y lo importante de cada día y de cada pequeña decisión, puede mirar en poco estas fallas.  Pero sí te digo una cosa: Luego de llorar lo suficiente, sécate las lágrimas y confía en Dios, que es tu ayudador.  Hoy puedes retomar el camino, arrepentirte y volver a hacer lo que dejaste atrás, volver a sentir lo que sentías.



jueves, 5 de diciembre de 2013

COMENTARIO SOBRE RESOLUCION N° 2 DE JONATHAN EDWARDS


RESOLUCION II
Me propongo siempre tratar de inventar alguna nueva idea para glorificar a Dios y servir a mi prójimo.

J. Edwards quería afanarse en algo muy loable.  Así como muchos se afanan por inventar algún nuevo negocio, y como muchos tratamos de ver cómo podemos obtener algún ingreso extra que nos pueda ayudar a solventar nuestros gastos y deudas, el afán de Edwards era uno distinto: "¡¿Qué puedo hacer hoy que no haya hecho antes, con lo que pueda glorificar a mi Dios y que sirva de provecho también para los demás?!"  

Su mente estaba enfocada en tratar de hacer algo que fuera para la Gloria de Dios primero, y también de beneficio para el prójimo, y en esto pensaba continuamente.  Sería muy maravillosa nuestra vida si nos enfocáramos más en esto que en los afanes terrenales.  Las cosas de este mundo tienen su lugar de importancia, pero nunca permitamos que nos coman la vida y nos amarguen el corazón, y que terminemos siendo presas de la ambición y la codicia.  
¡Sirve a Dios con energía y creatividad! ¡Con todo tu corazón!

viernes, 8 de noviembre de 2013

REFLEXIONES Y COMENTARIOS SOBRE LAS RESOLUCIONES DE JONATHAN EDWARDS

Estas fueron resoluciones, determinaciones, decisiones que tomó el afamado predicador y teólogo puritano del siglo XVIII, Jonathan Edwards, quien en su afan de agradar a Dios tomó sabias decisiones que de seguro afectaron su vida por completo.  ¿Qué decisiones tomó? ¿Aplican a mi vida? ¿Sería sabio tomarlas? ¿Cómo se propuso cumplirlas?  En estas resoluciones más que todo vemos el corazón de Edwards, en qué estaba enfocado, hacia dónde dirigía sus esfuerzos y cuáles eran sus anhelos.

Por ahora voy a reflexionar acerca de la Resolución N° 1, la cual transcribo parafraseada a continuación:

RESOLUCION I
"Me propongo, que voy a hacer todo lo que piense que sea para la mayor gloria de Dios y para mi propio bien, ganancia y placer, en todo mi tiempo; no teniendo en cuenta lo que me demore, sea ahora o nunca, ni por millares de edades desde hoy.  Me propongo hacer todo lo que creo que es mi deber hacer, sobretodo para el bien y ganancia de las personas en general.  Así que , sin importar las dificultades a las que me enfrente, su cantidad y magnitud, me propongo hacer todo para la gloria de Dios y beneficio de mis pares."  

Primero puedo ver en Edwards la principal aspiración de su vida: Glorificar a Dios, darlo a conocer, como dicen algunos (aunque no comparta del todo la expresión), "hacer famoso a Dios" en su generación.  Darle gloria al Señor, en todo.  Como su corazón se enfocó hacia lo más hermoso y más maravilloso que un hombre pudiera aunque sea un poco contemplar, la Gloria de Dios, él concentró sus esfuerzos en buscar de esta maravillosa Gloria, y darle a Dios la Gloria en todo lo que hacía.  Este deseo sin lugar a dudas, viene de un corazón absolutamente transformado, no es un corazón de piedra, es un corazón de carne.  No era el orgullo su motor, ni su propia fama ni su propia gloria, sino la Gloria de su Señor, el cual con toda seguridad cautivó su corazón, hasta el punto que se propuso vivir completamente para hacer siempre lo que glorificara al Padre.  

En esto, se propuso hacer todo para la Gloria de Dios sin mirar el reloj, sin mirar calendarios, sin mirar fechas.  Tal vez resonó en su mente las inspiradas palabras "He aquí ahora el tiempo aceptable" (2 Corintios 6:2).  “No mañana, hoy es el tiempo de glorificar a mi Padre”, podría haber sido tal vez el pensamiento constante en la mente de Jonathan Edwards.

Al querer glorificar a su Padre, se resalta una visión:  Hacer el bien.  No podía Edwards separar mucho el amar a Dios y gloricarle sin que ello tuviera un efecto en su entorno, y el beneficiar a su prójimo era para Él la manera más patente de darle Gloria al Señor del cielo y la tierra.
La determinación que tomó con la ayuda de Dios como él mismo lo señala, era tan fuerte que no estaba dispuesto a rendirse ante las adversidades.  ¿Cuántas veces nos hemos rendido y hasta hemos argumentado que a juzgar por lo difícil de la empresa que nos propusimos realizar, no era la voluntad de Dios?  Sin embargo Edwards se propuso poner su rostro como piedra (Isaías 50:7) y hacer frente a todas las adversidades que de seguro vendrían cuando él quisiera hacer todo para la gloria de Dios y para bendición de la humanidad.   


¿Por qué no tomas tú también esta decisión de glorificar a Dios con toda tu vida?  ¿Acaso piensas que Edwards tenía un par de ojos más, o un par más de piernas o brazos que tú?  Te aseguro que era tan común y débil como tú, pero aquí intervino la ayuda del alguien que le permitió glorificar al Señor con toda su vida, tanto que es conocido por eso hasta el día de hoy: ¡DIOS!